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domingo, 13 de enero de 2013

Palabras del alma

Hay sensaciones, sentimientos, que simplemente el habla humano no son capaces de describir; pueden acercarse a la idea principal de lo que se desea decir, pero no termina de ser eso: una idea aproximada.

A todos nos ha pasado alguna vez; ese "pequeño nudo" que se te queda en la garganta, que no te permite pronunciar palabra y que incluso a veces te llega a oprimir el pecho, como si el corazón te dijese que no hables, sólo que lo expreses

Y, acompañando a esa sensación, salen ellas: las pequeñas cristalinas, naciendo del ojo de la persona. Es cómo si poco a poco la sensación del pecho se fuera "deshinchando", con suspiros (o sollozos).
Es, sin duda, el idioma del alma.
Es la forma más pura y sincera de expresión de los pensamientos que surcan por el ánima; no fingen.
Alguno pensareis ahora: "algunas si fingen", apreciado lector/a, no hablo de las lágrimas creadas por la mente, sino las del corazón.

Algunas de ellas son de alegría, otras de tristeza, emoción, rabia...tantas como sentimientos pueda retener el tortuoso espíritu. Pero hay una forma de reconocerlas; las lágrimas no fingen, porque con su brillo reflejan el motivo de su nacimiento.
Si usted, querido/a lector/a, tiene la ocasión de ser motivo de algún derramamiento cristalino de alguna persona especial: observe. Simplemente observe el reflejo, véase a sí mismo a través de las palabras del alma de esa persona, probablemente esas palabras no escritas son la muestra de sinceridad más grande que os puedan ofrecer. Entiéndalas, véase a sí mismo y si es el alegre motivo de eso, sabrá que va por buen camino.

No dejes nunca de buscar esas palabras, ellas son la máxima expresión de nuestra tristeza o nuestra felicidad, esos sentimientos que si son logrados comprender con un suave movimiento de ojos. Porque los sentimientos no son palabras, al igual que el idioma del alma.


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