"Te vas percatando de la oscuridad del sueño, notas como tu letargo se va acabando y cómo tu cerebro, tus sentidos, comienzan a 'funcionar' como si Morfeo se fuera alejando poco a poco de tu lado. Aún con los ojos cerrados, sabiendo que te estás despertando, inspiras profundamente a la vez que te relames el cielo de la boca, tragando un poco de saliva.
El cantar de un pájaro de fondo comienza a llegar a tu oído mientras que un tímido rayo de Sol cruza tu ventana llegando hasta tu brazo, pudiendo notar su calor.
Mueves tus piernas, estirándolas un poco; esa sensación te encanta, quitarte el engarrotamiento, sintiendo que tu cuerpo se reactiva.
Antes de abrir los ojos al nuevo día notas el peso de su cabeza en tu hombro izquierdo, el tacto de su mano en tu pecho, como su melena color azabache cubre parte de tu brazo; proporcionando una calor mucho mejor que las sábanas que os tapan parcialmente.
Abres los ojos, lentamente, el techo blanco de la habitación es tu típica imagen al despertar -debería de poner un '¡levántate!' o algo ahí arriba- piensas. Parpadeas un par de veces para espabilar los ojos y giras la cabeza a tu izquierda.
Ahí está, ella, la verdadera luz de la mañana que consigue sacarte una sonrisa incluso estando dormido aún, algo que es difícil porque siempre te despiertas con un humor de perros. La observas, durmiendo de lado hacia ti, oyendo su respiración tranquila y constante, como las olas del oceano.
Su piel pálida, su pelo, su lunar; todo, te encanta todo de ella, no puedes dejar de verla mientras piensas que eres el más afortunado del mundo.
Te giras hacia ella muy despacio, aun sonriente, para ser testigo del amanecer de sus ojos; el fenómeno natural que más te obsesiona junto con las curvas de su cuerpo.
Observas como se va despertando, como hace los mismos gestos que tú justo antes de abrir los ojos, cómo mueve su boquilla en una vana queja de querer dormir un poco más.
Como si de la misma belleza se tratara, abre sus ojos cual flor floreciendo en cuestión de segundos. Te miran fijamente; castaños, profundos, cálidos, ves tu reflejo en ellos.
Y tú, sin apartar la mirada, le dices con suave tono un: 'Buenos días, amor' "
De precioso para arriba ;-;
ResponderEliminarMuchas gracias por el comentario n__n
ResponderEliminarPerdona por la pregunta pero, ¿te conozco? Has comentado un par de veces y tengo intriga en saber xD
Que va,
ResponderEliminarsoy un tío random con algunas rastas al que le gusta leer tus entradas.
Me llamo Iván Sánchez aunque casi nadie me llama así xDDD