¿Qué tendrá su sonrisa para ser tan adictiva?
No lo sé, pero es verla sonreír y querer que nunca deje de hacerlo.
No sé si debería de escribir estas palabras, querido lector@, tengo miedo (mucho) de que esto pueda impresionar, incluso de espantarla (si es así disculpa).
Pero si de algo me propuse en este blog es de "desnudarme" el alma aquí, porque siento que es mi pequeño rincón, mi pequeño desván, con un viejo vinilo sonando de fondo alguna canción tranquila y conmovedora, donde puedo hablar sin pelos en la lengua y creer que quién se asoma a verme por aquí no teme a ver mi otro yo, que prefiere leer mis grandes tonterías (que para mí si lo son) en lugar de hacer otras cosas de provecho.
Desde la primera vez que vi su sonrisa me propuse conseguir que siempre estuviera ahí, bien fija en su rostro, iluminando la vida de todos los que tenemos el honor de estar a su lado.
De hecho, me he dado cuenta de que yo también sonrío más que antes. Me contagia siempre sus ganas de sonreír, de reír, de evolucionar, en definitiva; de ser feliz y, mientras lucho para que eso ocurra, no puedo evitar admirarla siempre un poco más.
Una sonrisa que me ha cambiado la vida. A mí, que hacía tiempo que no sonreía por nada. No sé cómo explicarlo, pero supongo que apareció en el momento exacto para frenar todo aquello y romper mis cuadriculados esquemas y, joder, me encanta.
Adoro cómo me remueve todo lo que tengo dentro.
Ahora me esfuerzo en hacer las cosas bien, no solo por ella y su sonrisa, sino por mí mismo. Esa felicidad es el premio de unos meses que no han sido fáciles, pero que tuvo a bien cruzar en mi camino a una persona con tantas ganas de vivir que las irradia a todos los que estamos cerca.
Qué curiosa la vida. Te golpea, te hunde, pero al final siempre te lanza un salvavidas.
En mi caso: su sonrisa.
"Una sonrisa es una luz en la ventana de nuestra alma,
indica que el corazón está en casa"
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