Pequeño consejo: pon esto de fondo mientras lees esta entrada ;)
Por fin pasó ese día,
Semanas de estrés, angustia y tensión dieron sus frutos. Dicen que soy un poco masoca, no te lo voy a negar, me gusta complicarme las cosas.
¿Qué gracia tiene lo sencillo?
Soy de los que necesitan sentir que luchan por aquello en lo que creen, en lo que quieren, aunque el camino a veces resulte tortuoso.
¿Qué es lo peor que puede pasar?
Que no lo consiga, sí, realmente sería desolador después de lo luchado pero peor sería haberme quedado con la espina clavada de no haberlo intentado.
Si algo he aprendido con el paso del tiempo es que las cosas hay que "batallearlas", intentar aferrarte a ellas y hacerlo lo mejor posible para uno mismo y para con el resto.
Y, si no se puede, es porque sencillamente no estaba escrito que pasara.
Por suerte, para mí, he resultado airoso del quiebro en el que me metí y la sensación no puede ser mejor. Me siento feliz, ilusionado por lo que vendrá y, aunque hayan pasado solo dos días, con fuerzas renovadas para seguir haciendo lo que me gusta. Ya estoy pensando en la próxima vez.
Lo dicho; masoca perdido.
Me siento bien. Tengo la sensación de haber ayudado en un proyecto común para hacer felices a muchas personas, para sentirme realizado con lo que me gusta, no logro parar de imaginarme la sonrisa de esos niños en unas fechas tan importantes como las que se avecinan.
Es aquí cuando se me está esbozando una sonrisa en mi cara, lector/a.
Es probable que muchos vean esto como un pasatiempo tonto, con gente "inmadura" o "niñatos" en el peor de los casos. No voy a mentirte, algunas veces se portan como tal.
Pero la lección de moral que me han dado cuando, entregamos aquellos juguetes, y ver sus caras; cansados, despeinados, con ojeras alguno incluso, pero con una sonrisa que se notaba que brotaba desde lo más profundo del alma.
Y es ahí, cuando nos miramos todos los unos a los otros, todos iguales de radiantes, entendí que nos mueve algo más que la afición, nos mueve ayudar al resto y nos contentamos con ello.
El domingo día 15 de diciembre recibí un baño de lección, de madurez.
Entendí que esto es realmente lo que quiero hacer con mi pasatiempo, que quiero ver más sonrisas así, más abrazos cálidos como en ese momento, más miradas cómplices.
Da igual la edad, el origen de esa persona o su estatus social, lo que importa es que sea bueno de corazón y creo que ese día encontré a unos pocos así.
No hay mayor recompensa que eso.
¿Sabes qué es lo mejor?
En ese momento de cansancio físico y mental que solo tiene uno ganas de irse a su casa a descansar, nos miramos todos y, entre risas y miradas, ya estábamos pensando en la siguiente concentración y en la forma de recaudar más juguetes para seguir ayudando a los demás.
Se me ponen los pelos de punta.
Me preguntaste hace unas semanas que por qué me gustan tanto los coches.
¿Y tú me lo preguntas aún?
Intenté explicarlo de la forma más clara posible y en parte lo logré, no obstante creo que no tengo palabras suficientes para describir lo que siento cuando me pongo tras un volante.
No es algo lógico, es un sentimiento.
¿Qué gracia tiene lo sencillo? ¿en serio necesito seguir explicándolo?
Me gustaría seguir escribiéndote de más cosas de mi vida, lector/a, aún quedan más batallas las cuales tengo que luchar yo solo en silencio, de momento.
"Deja de pensar en la vida y resuélvete a vivirla"
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