Humo en los pulmones,
café en el estómago,
hielo en el vaso,
en el corazón un extraño.
Parar las agujas del reloj,
saborear el momento,
aunque sepas que irá a peor,
aunque al final sea un "no".
Con todos nuestros secretos
tatuados en la piel,
sin poder verte,
ojos muriendo de sed.
Observarnos como
cien mares en calma,
Permitirnos tocar con la punta
de los dedos el alma.
Yo en mis charcos,
tú en tus mares.
Tu en tus manos,
yo también.
Por todo lo que no llegó,
por el trazo de tu olor
vendí mi alma,
no hubo opción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario