Dicen que la Luna llora por las noches deseosa de ver al Sol y que esas lágrimas las llamamos rocío. Por eso el Sol sale en su búsqueda, secando sus lágrimas con sus rayos y siguiendo el rastro que éstas dejan
Dicen, además, que las estrellas son las fieles consejeras de la Luna, que le susurran a ésta que tenga paciencia y siga llorando para que su amado la encuentre a través de sus lágrimas.
El Sol, sin embargo, tiene el problema de las nubes; que le obstaculizan el paso porque están envidiosas del amor que sienten por el astro espejo.
Por eso, dicen, que cuando llueve es el llanto de éstas porque saben que el Sol ha dado un paso más hacia el encuentro ansiado de ella.
¿Quieres saber lo que yo digo? Que es una historia maravillosa y que algún día estaré frente a mi propia Luna.

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