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domingo, 28 de octubre de 2012

Como gotas de agua

Hola amados lectores. Llevo con una reflexión en mi cabeza que he querido escribir desde hace unos días, concretamente desde el Jueves, un día que no se caracterizaba por el buen tiempo que hacía (metereológicamente hablando) pero que me permitió inspirarme. Allá vamos:

Me encontraba dentro del coche, solo, escuchando música tranquila y sin un alma por el parking. Me encontraba fumando tranquilamente dejando salir lentamente el humo, no tenía prisas ni sitio a donde ir y casi sin pensar en nada, mi mente casi tan blanca que el humo que salía de mis pulmones.

De las nubes que bailaban lentamente sobre el cielo comenzaron a brotar gotas agua, estaba lloviendo. Comenzé a mirar el cristal del coche mientras observé el caer aleatorio del líquido elemento y el caprichoso recorrido que éste hacia a medida que bajaba en la superficie transparente, fue en ese detalle tan trivial donde me di cuenta que quizás nos movamos a lo largo de nuestras vida como esas gotas.
Nacemos y por azar del destino caemos en un punto cualquiera en esta vida: hacemos nuestro propio recorrido, tomando curvas como si de una gota de lluvia se tratase sobre el cristal, recorriendo nuestro propio camino hasta el final.

¿Ésto fue lo que me inspiró? pensaréis. No, para nada, lo que realmente me inspiró fue que, en algun momento del trayecto de esa gota, encontraba otra parada o en movimiento siguiendo también su propio destino; que ambas se encontraban siguiendo un único camino y con más velocidad porque estaban juntas.
Es una forma romántica de verlo, ¿no?,  cómo dos caminos pueden cruzarse para formar uno solo junto a esa persona amada donde otros solo verían simple gotas de agua en un cristal.

Quizás estos pequeños pensamientos sean los que me mantienen a flote semana tras semana, día tras día. En cómo el caprichoso destino te lleve a encontrar el camino hacia esa persona especial para seguir vuestro recorrido como un único ente, día tras día hasta el fin, como si de dos insignificantes gotas de agua se tratasen pero que, sin embargo, una para la otra lo signifique todo.

Querido lector, hay momentos en la vida en donde uno cree que no va a encontrar a nadie pero, ¿quién sabe?, quizás algún día aparezca una gota cerca tuya. Mientras tanto, contempla la lluvia esperando que caiga.

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