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martes, 30 de julio de 2019

Fate

Acabo de llegar de un viaje con mi familia, el primero en....¿lo que tengo de conciencia? Nunca hemos sido de viajar por ahí todos juntos a pasar unos días haciendo turismo y descubriendo nuevos rincones y he de decir que ha sido una grata experiencia.

El hecho de salir de aquí y desconectar de todo con gente que te quiere creo que es necesario para toda persona que quiera dejar de nadar en si mismo y salirte un rato al borde a que te de el sol un poco.

Fuimos a Galicia, es un sitio fantástico; lleno de riqueza cultural, gente amable y unos paisajes dignos de observar.

En una de las visitas guiadas que tuvimos nos comentaron la historia del Apostol Santiago y, siento tener que hacer un poco de mención a la historia de la religión, pero esta entrada está inspirada en la muerte de este hombre, o mejor dicho, en el destino de su muerte.

Un día, mientras dormía Santiago, la Virgen se le apareció y le dijo que era portadora de malas noticias: "Santiago, pronto morirás"

El Apostol (que se encontraba en Galicia) decidió volver a su tierra, Jerusalén, con la idea de morir en lo que ellos llamaban "la tierra santa". Lo que no se imaginaba es que, por esa época, los cristianos eran perseguidos y asesinados.

Al llegar a su país Santiago encontró la muerte a manos de aquellos que perseguían a los cristianos.

Ahora me pregunto yo; ¿fue casualidad? ¿o fue el destino?

Santiago podría haber decidido el quedarse en Galicia o volver a su tierra natal, una elección (tal vez miles de opciones como ir a otro lado) ¿Pero esa decisión podría haber cambiado el rumbo de su historia? 

Yo creo que no, quizás si se hubiera quedado en donde estaba al tiempo se habría resbalado con una piedra y darse un golpe en la cabeza (por poner un ejemplo).

Soy una persona que cree profundamente en el destino, creo que me lo ha demostrado el paso de los años, que aunque hagas una cosa u otra hay "algo escrito" esperándote a ti. 

Hablo tanto de cosas buenas como malas.

El destino es caprichoso y a la vez malvado, como una mujer con labios rojos que te besa en la comisura.

Realmente no me arrepiento lo que el destino me ha traído hasta ahora, he disfrutado las cosas buenas lo mejor que he podido y de las malas he aprendido.

Hoy, como ves querid@ lector/a, es una entrada un tanto light, solo quería dejar constancia de que nada pasa por casualidad y que lo que tenga que ser, será.

Un saludo.

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