.Dale al play, luego lee, me lo agradecerás.
Ángel: "La querías mucho, ¿no?"
Mario: "....."
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Fue otro día normal y corriente, Ángel y Mario quedaron para hacer su plan rutinario de charla y pasar el rato juntos, era un plan simple pero que a los dos les gustaba hacer; se ponían al corriente de sus vidas y tocaban varios temas hablando, a veces incluso filosofaban.
Casi al terminar la jornada siempre suelen acabar en las afueras del cementerio, un lugar un tanto atípico para quedar pero por ser así precisamente resulta tranquilo puesto que no hay mucha afluencia de gente, sobretodo en la parte alta de los aparcamientos donde quien se cruza es alguna que otra persona haciendo running y poco más.
Estaban contándose sus vidas, riendo, hasta que Ángel le dice:
"Tío, mira lo que encontré hoy limpiando mi cartera de papeles"
Le enseñó una foto de cuando era pequeño en la playa, riéndose, agarrado de la mano a su madre y con un cubito de arena en la otra.
"Quien volviera a esos tiempos macho, donde la máxima preocupación de uno era hacer un castillo y que el agua no te lo derrumbara" - añadió con una sonrisa y mirándole, buscando ese gesto de complicidad que tienen entre los dos y usan a menudo.
"Ya ves, pero tampoco hoy se está tan mal, tenemos otras preocupaciones pero podemos hacernos cargo de ellas" - respondió Mario - "¿sabes qué? hace tiempo que no repaso mi cartera, vamos a ver qué nos encontramos"
Empezó a sacar papeles, algunos eran entradas de cine con las letras borradas, otros carnets del año de la polca donde salía en fotos realmente horrendo. Las risas no paraban de salir.
Mientras hurgaba papeles notó algo más duro de la cuenta con la yema de los dedos, como de cartón. Se extraña y mira a Ángel.
"¿Y esto?" - preguntó Mario intrigado.
"Sácalo joder, me muero de la curiosidad" - dice su compañero.
Lo saca, es como un cuadernito de estos que te ponen las fotos que sobran cuando te las haces. La respiración de Mario se entrecorta durante un segundo al abrirlo.
Ahí estaba, una foto de una persona, por el tipo de peinado Mario dedujo que era de hace por lo menos 6 años.
Se quedó mirando la foto unos instantes mientras Ángel simplemente le observaba.
Mario esbozó una leve sonrisa, recuerda perfectamente cuando le dieron esa foto; miraba su cara, su peinado (que tanto le gustaba a él), sus grandes ojos y por último esa media sonrisa tímidamente típica que tenía.
Esa media sonrisa, Mario podría escribir mil versos solo recordando esa sonrisa.
"Wow..." expresó, sin poder decir nada más.
"Macho, eso tiene ya su tiempo ¿eh? ¿cómo no sabías que estaba eso ahí?" - le pregunta Ángel
"Como si tu no me hubieras sacado papeles que ni sabías que tenías, zopenco" - le responde mientras se ríe un poco de su amigo.
"Tienes que deshacerte de esa foto, no deberías de llevarla contigo tío" - le contesta
"Ya te he dicho que no sabía que la tenía, ha sido una sorpresa" (una agridulce sorpresa) -pensó- "esto llevará años conmigo"
"Vas a deshacerte de ella hoy, me da igual lo que digas" - sentenció Ángel
Mario se quedó mirándola, le daba muchísima pena, pero sabía que incluso guardando esa foto en el resto de cosas que tenía de esa persona iba a ser un ancla muy pesada. Ese frescor a principio, a ganas, a ilusión que transmitía la imagen era bastante duro, algo dentro de él pedía que no lo hiciera y a la vez que sí, que hay que dejar marchar.
Mario asintió sin decir palabra rondando por su cabeza que no debería de haberla encontrado, bien porque no quería ver la foto o bien porque, aunque no supiera que la llevaba consigo todo el rato, poder seguir porteándola de un lado a otro.
Ángel le cogió la foto lentamente de entre sus dedos, a modo de permiso, y la envolvió en un papel.
"Así te será menos duro, romántico empedernido" - medio bromeó.
Mario cogió el mechero:
"¡Espera! Sé un caballero, deseale lo mejor" - salta su amigo agarrándole el brazo - "tienes que despedirte"
- Mario tomó un poco de aire - "No sé muy bien qué decir ni por dónde empezar; espero que te vaya bien, que encuentres aquello que no encontraste en mí, que seas feliz, que espero que nunca te arrepientas como yo tampoco lo hago. Que algún día logres tus metas y objetivos y nunca desistas en ello. Te deseo todo lo mejor de este mundo, todo lo que no te pude dar. Y, pese a todo, gracias de corazón" - con un tono serio, incluso melancólico
"Muy bien tío" - dijo Ángel mientras apoyaba su mano derecha en el hombro de su amigo - "¿preparado?" - preguntó
"No lo sé, ¿lo estoy?" - pregunta mirándole a los ojos a Ángel con una sonrisa un tanto quebrada.
"....dale, que se nos hace tarde" - sentenció.
Segundos más tarde el envoltorio con la foto dentro está en llamas. El fuego duró unos minutos, incluso con el aire que corría ese día tardó en extinguirse.
"La querías mucho, ¿no?" - dijo su amigo observando aún como ardía - "aún sigue, increíble"
"....." - Mario se encuentra mirando hacia otro lado, al horizonte - "...llegué a quererla más que a mi propia vida..."
Cuando las llamas se apagaron, se fueron.
Al día siguiente Mario volvió solo al cementerio, sin ningún objetivo fijo, creo que solo quería ver si quedaba algo. Ver si quedaba rastro de la foto, de esa sonrisa impresa en papel.
¿Y si hubiera algo? ¿qué haría? se dice a él mismo que no sabría lo que haría, aunque pienso que sí sabría perfectamente lo que hacer.
Cuando llegó no vió nada, solo el rastro del fuego en el suelo.
Se puso de cuclillas, tocó la mancha.
Quiso llorar. Pero no pudo. Solo estaban él y un nudo en su garganta mientras que en su recuerdo seguía esa media sonrisa de la foto.
"¿El hecho de no poder llorar significa que voy por buen camino, mi corazón se cansó de tanto sollozar, o soy tan cruel y mezquino como dicen que realmente he llegado a no sentir? Corazón, hazme una señal" - pensaba, mientras se alejaba en su caballo blanco de la zona.
Al cabo de un rato una lágrima brotó de sus ojos, tocando sus labios, quiso pensar que era ese recuerdo de la foto consolándole.
Quiso pensar que era la persona de aquella época tocándole la mejilla diciéndole "tranquilo, descansa por hoy, ¿sí?"
Escribir, escribir es lo que hace que en mis ojos vuelvan a brotar destellos y luces.
Buenas noches.
Atte,
Mario.
Yo también le deseo lo mejor a Mario.
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