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martes, 5 de marzo de 2019

Reescribir las estrellas

Esta entrada está basada en una canción que hoy he escuchado por primera vez causándome una terrible inspiración puesto que me he sentido muy identificado.

Así que lector/a, antes de nada, me gustaría que la escucharas primero hasta el final antes de saltar al siguiente párrafo de esta entrada. Es más, te la dejo subtitulada:




De nuevo se enfrenta lo emocional y lo lógico; uno queriendo luchar contra a las adversidades pese a que la otra parte sabe que (casi con certeza) no funcionará.

"Eres terriblemente emocional" - me dijeron hace poco


-Asentí, sin decir palabra-


No me confundas, no me arrepiento de ser así, de hecho creo que yo no podría ser de otra forma. La droga de sentir las cosas en mi pecho es demasiado adictiva para mí, me hace sentir vivo, se me hace menos cansado tener el corazón fatigado que la cabeza. Quizás porque cada latido riega lo que hay dentro de mí.


Una parte de mí es lógica, claro que sí, me dice constantemente "aléjate, por el bien de los dos". Pero si te has parado a leer mi blog aunque sean las cinco últimas entradas creo que ambos sabemos que no me rijo por esa ley, que la tomo como último recurso cuando ya no hay más, cuando algo dentro de mí dice "ya está bien, amigo, necesita(mo)s un respiro".

Es por eso que a veces soy distante, frío, mientras dentro tengo un mar de llamas. No soy así, es tan solo la cáscara que me recubre.

Un penique por tus pensamientos; por saber qué es lo que piensas, conocer qué recorre esa mente tan lógicamente tuya, saber si sigues leyendo lo que pongo aquí o si por el contrario solo quedo yo en este desván, con mi música y mi humo.

Al final de la canción habla de tener las manos atadas y no poder hacer nada al respecto, ¿nos hemos parado a pensar por un casual que las tenemos atadas por ese hilo rojo? ¿por qué no seguirlo hasta llegar al extremo? atravesando miedos, puertas y tempestades. Al fin y al cabo las tormentas no tienen por qué ser realmente malas, regurgitan, remueven lo malo de las aguas y después queda la calma.

¿Y qué si sale mal algún día? ¿De verdad nos vamos a quedar con una certeza en lugar de con los hechos? ¿En eso se resume todo?


No tengo la fórmula mágica para reescribir las estrellas
 pero siempre podemos mirar al firmamento
 y descubrir otras nuevas

Ojalá siguieras leyendo este blog, lector/a, ojalá yo saberlo

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