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Hoy me he levantado extrañado, ¿sabeis de esas veces que has soñado algo, tener como una sensación mientras dormías que parecía real?. Así me he despertado yo.
Mientras estaba en mi pequeño letargo soñando con cosas triviales sentí cómo un dedo se posaba sobre mi estómago, como señalándome o simplemente queriendo tocar mi cuerpo con la yema del dedo. Era un tacto cálido, me sonaba esa calidez; posiblemente la de un ser querido que ya no está conmigo, no lo sé.
En el "sueño" pude perfectamente coger con mi mano derecha ese dedo, lo sentía aún con más intensidad, lo solté y volví a coger al notar que volvía a posarse sobre mi estómago, no quería abrir los ojos, sabía perfectamente que si los abría aunque fuera poco esa sensación de calidez se acabaría de golpe. Es un lujo que en estos momentos de mi vida no puedo darme.
Al poco tiempo pude notar como mi mano derecha era cogida por otra mano, ya no era un dedo, no era un sueño, entendí que era algo más. No sabría explicarlo.
Pasado un rato la sensación se fue...no sentía nada, logré despertarme y vi por mi ventana qué clase de día me esperaba: llovía. Los que me conocen bien sabrán que los días lluviosos no me agradan precisamente, siento frío y mi estado anímico no es el mejor de todos.
En ese mismo instante logré comprender por qué tuve ese "sueño", necesitaba esa calidez para sentirme acompañado en este día. Desconozco si fue un sueño, producto de mi imaginación, o si realmente había alguien allí cuidándome y dándome fuerzas desde algún sitio lejano.
Dicen que los sueños son simples imagenes en nuestro cerebro que se nos viene como resultado de que éste tiene que borrar recuerdos para seguir almacenando otros nuevos. Yo sinceramente pienso que es una vuelta a ese lugar de donde procede nuestra alma, y que las veces que no nos acordamos de ellos es para que no sepamos el camino de vuelta y podamos ir cuando queramos. Una versión un tanto estúpida de la realidad, ¿no?
Permitidme deciros, lectores, que también disfruteis de los días lluviosos; contemplad las gotas caer, caminad bajo el agua. Al igual que la lluvia purifica la atmósfera también os puede limpiar vuestros corazones, pensadlo bien; las gotas de lluvia no dejaran que vuestras lágrimas se vean a simple vista ni caminen solas.
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