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sábado, 27 de junio de 2020

El banquete

No sé si conocerás el origen de la ya archiconocida frase de "la media naranja"

Todo viene de una obra de Platón, llamada El Banquete, en ella describe a la raza humana casi perfecta:
"Todos los hombres tenían formas redondas, la espalda y los costados colocados en círculo, cuatro brazos, cuatro piernas, dos fisonomías unidas a un cuello circular y perfectamente semejantes, una sola cabeza, que reunía estos dos semblantes opuestos entre sí, dos orejas, dos órganos de la generación, y todo lo demás en esta misma proporción"

Añadir también que estos seres podían de ser de tres clases: uno, compuesto de hombre y hombre; otro, de mujer y mujer; y un tercero, de hombre y mujer, llamado andrógino. Gran detalle este, incluso en esa época era normal ver a alguien con la persona que quería fuera hombre o mujer.

Sigo:
"Los cuerpos eran robustos y vigorosos y de corazón animoso, y por esto concibieron la atrevida idea de escalar el cielo y combatir con los dioses"

Ante esta osadía, Júpiter, que no quería reducir a la nada a los hombres, encontró la solución, un medio de conservar  a los hombres y, a su vez, disminuir sus fuerzas: separarlos en dos.

"Hecha esta división, cada mitad hacía esfuerzos para encontrar la otra mitad de que había sido separada; y cuando se encontraban ambas, se abrazaban y se unían, llevadas del deseo de entrar en su antigua forma, con tal ardor que, abrazadas, perecían de hambre e inacción, no quiero hacer nada la una sin la otra"

Bien, ¿por qué salto con esto?

Porque, al contrario de lo que se lleva hoy día sobre el romanticismo, el "no quiero nada serio" o no querer "enlazar" con alguien por X cuestiones, sí creo que hay una persona como yo pululando por ahí. O, mejor dicho, alguien con el que esté destinado a estar o conectar de una manera más profunda que con el resto. Algo así como la historia del hilo rojo.

No sé si la encontraré o la he encontrado ya.

Ayer hablando con un amigo a las tantas de la noche en el cementerio (sí, puede dar un poco de cringe pero es un sitio super tranquilo, justo lo que me gusta) estuvimos hablando sobre la vida, sobre las relaciones con las personas pasadas y del presente y, pese a haber opiniones dispares y contrapuestas, ambos llegamos a un consenso bastante claro:

No busques polémica, vive tu vida sin fijarte en la de los demás que ya bastante tienes con la tuya, déjate de mamoneos que ya no tenemos edad para esas tonterías, sé sincero pero, sobretodo, sé feliz con lo que haces.

Mi vida se rige por esto ya; no busco ni espero nada de nadie, solo me baso en disfrutar los momentos de felicidad y, cuando haya ratos que no sea feliz, sé perfectamente que es solo un trayecto, un paso, hacia otro momento de felicidad.

Últimamente estoy hablando mucho con una persona, somos amigos, pero ahora mismo lo está pasando mal por un accidente que ha tenido y yo hablo con ella todos los días. Incluso he podido ir a su casa a verla y hacerla reír aun teniendo lo que tiene encima la pobre y eso que no quiere que nadie la vea (lo cual dice mucho que me diga "ven a verme"). La animo y realmente soy feliz cuando hablo con ella o la veo, lo único que puedo hacer es disfrutar del momento y ver cómo se ríe cuando digo algunos de mis disparates.

No sé, ver que su día pasa un poco más rápido conmigo y que ya le queda menos para estar mejor me hace sentir bien, me hace ser feliz.

Ay Júpiter...¿por qué nos hiciste esto?

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