Es curioso, estaba aquí en mi cuarto con Elvira pasando el rato practicando, cuando me he acordado de una escena que pude observar desde mi coche mientras iba por la calle; hace lo menos un mes.
Recuerdo que era de noche, llovía aunque muy muy poco -casi "mijillas" podríamos decir- y divisé en un banco a una pareja; los dos sentados uno frente al otro, juntos, con las piernas entrelazadas entre ellos.
Algunos saben que mi vista no es la de un lince pero hay algo que si pude observar con claridad, y era la sonrisa del chico estando junto a ella. Me imagino que ella estaría igual ya que no pude ver su cara.
Y, digo yo, qué bonito ¿no?
Ellos dos solos bajo el frío de la noche, chispeando, y tan normales en un banco hablando de sus cosas y riéndose el uno con el otro. No necesitaban más, ni querían menos.
Pude sentir desde mi coche la complicidad con la que se trataban (y transmitían). Al ver eso una sonrisa emergió de mi cara, sin duda alguna porque tal escena me evocó un sentimiento de calidez que, por qué no decirlo, añoro a día de hoy.
Esa imagen me hace recordar cosas pasadas y algo dentro de mí se remueve. No sabría describir si tal sensación es buena, mala, de añoranza o yo que sé.
Lo único que tengo claro es que fue real, aún pienso en esa persona cuando escucho canciones con ese "tono setentero/ochentero" mientras me digo a mí mismo que seguramente le gustaría, acompañado de los recuerdos a los sitios que visitábamos juntos.
Y tanto que fue real.
¿Quieres saber una cosa, lector/a? Ojalá sentir eso de nuevo.
Aunque no sé aún si estoy preparado.
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