Buenas noches.
A lo largo de mi estancia por este Blog y de mis entradas espero que descubras poco a poco mis emociones, mi forma de ver la vida y cómo la interpreto.
He de admitir que en estos días que corren no soy yo del todo, me siento un poco mal conmigo mismo.
Volví a hacer daño a otro corazón.
Todo esto comienza con una historia bastante larga la cual comenzó en Septiembre de 2011, cuando mi vida dió un vuelco importante al conocer a una chica; me enamoré de ella como de ninguna otra persona me enamoré. Sentí cosas maravillosas y que me llenaban de felicidad con solo pensar en ella.
Lamentablemente no vivimos en un mundo de hadas ni existen esos finales a lo películón de los Viernes por la noche en la televisión.
Quizás por eso ahora desconfio del corazón humano y me cuesta volver a sentir algo por alguien, algo tan profundo como aquella vez.
Comenzé hace 4 semanas una relación con una chica bastante mona, cariñosa...pero lo que era cariño solo se quedó en eso; cariño. Al cabo de la segunda semana todo fueron broncas y discusiones (quizás, porque no le presté la suficiente atención que requería, quién sabe, ni yo lo se ahora mismo).
Es posible que a raíz de lo que ocurrió hará casi un año esté aún latente ahí, en mi corazón, e impida que vuelva a enamorarme a día de hoy.
A veces, solo a veces, tengo una ligera esperanza de que, cuando me conecte a Skype o vuelva a mi casa suene el Whatsapp para poder leer algún mensaje suyo. Qué triste, ¿no?
No quiero sentir más esa sensación por ella, solo espero a que algún día te pongas delante mía y hagas ese preciado vuelco en mi corazón que tanto deseo, amor. Porque sé que contigo seré realmente feliz y que no temeré a nada.
Muchos dicen que no existe la chica perfecta. Qué locos, ¿no?
La chica perfecta eres tú, porque tus imperfectudes te hacen especial. Y, aunque todavia no tenga la certeza de saber quién serás, lo verdaderamente que sé es que para mi serás lo más maravilloso del mundo.
Buenas noches, amor.
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